Fotografía de boda. Recuerdos de una boda de verano.

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Fotografía de boda en Vejer de la Frontera. Fotografía y vídeo profesional. www.rojoverdeyazul.es

Fotografía de boda en Vejer de la Frontera. Fotografía y vídeo profesional. www.rojoverdeyazul.es

Todo comenzó una apacible noche en Vejer de la Frontera, pero, adelantemos un poco en el tiempo…

 

11 de Julio de 2015, 4 de la tarde, ni una gota de brisa y el calor pegándose por los cuatro costados. Yo, Álvaro Bueno, profesional de la fotografía de boda, acababa de llegar a un cortijo cercano a Vejer de la Frontera, Cádiz, pueblo natal de Maria Luisa, madre de Gracia, novia de la boda en ciernes. Era algo pronto, pero no quería perderme ningún detalle de los preparativos previos. Para eso estaba allí, para los novios, para intentar conseguir un reportaje de boda emocionante y lo más completo posible, para intentar captar todo lo que ellos, en ese día, no podían ver.

 

Caminé desde la entrada del cortijo entre silenciosos árboles con mi cámara, trípode y flashes mientras el sol achicharraba. A lo lejos, alguien acomodaba mesas y sillas en silencio donde, imaginé, sería el sitio exacto del banquete. Era como si todo el lugar contuviese la emoción antes de la gran fiesta.

 

Hola, hola entre habitaciones y salas, entre sol y sombra hasta que por fin, aliviado, me encontré con la novia, todavía en fase uno. ¡Qué nerviosa y animada parecía al mismo tiempo! Con ella estaba también Irene Taviel, especialista en novias, estilizando y maquillando sutilmente y con estudiado detalle a la guapísima sentada. Decidí que ése era el momento idóneo para desplegar mi equipo de fotografía. Medí la luz en diferentes zonas con mi exposímetro y acepté que la luz exterior, más azulada, se mancharía de tonos cálidos al mezclarse con la luz de las bombillas. La enorme habitación donde Irene preparaba a Gracia que se miraba concentrada en sí misma frente al espejo, estaba llena de carácter, ya que al igual que el resto del cortijo, las paredes y suelos frescos filtraban sabores y misterios al visitante, haciendo imaginar decenas de historias.

Fotografía de boda. Make up especial para novias y peluquería.

Irene preparando a Gracia unas horas antes.

La luz tan llena de energía del exterior inundaba la estancia rebotando suave por todas partes. Me gustó tanto que decidí finalmente dejar de utilizar los flashes para no estropear la atmósfera pausada y refrescante que nos rodeaba; incluso la señal de mis radiotransmisores digitales con los que comandaba los flashes desde cámara, me parecía una torpeza, ruido innecesario. Conservar la naturalidad en la fotografía de boda fué mi prioridad en ese momento.

 

Mientras captaba los preparativos de la novia y varios detalles con mi cámara y trípode para evitar usar flashes, me vino a la mente el del dia anterior en la playa de Zahara de los Atunes con los novios, su fotografía preboda auténticamente desenfadada tierna, el espléndido y animado picoteo y la fantástica fiesta en la que familiares y amigos se encontraron todos a la vez en una conjunción irrepetible.

Fotografía de boda. Vestido de boda.

Vestido de boda de Gracia.

 

Tras los intensos naranjas de esa tarde anterior, que incluso hacían que la comida y la bebida supiesen mejor, cayó ya el día y el sol tras el horizonte, más allá de las colinas de más allá de Los Caños de Meca. A lo lejos, sobre la arena tibia aún, las barcas se dormían poco a poco en la playa, sedadas por el ronroneo de aquel mar de verano.

 

Tras fotografiar los preparativos de la novia, fotografiar el ramo, el vestido y una tonelada de detalles, me dirigí en coche hacia Vejer, donde esperaba ya el novio e invitados, seguro que impacientes todos por ver llegar a la radiante novia.

 

Gracia y Esteban habían elegido para celebrar su unión ante todos, la espartana y sencilla iglesia del Divino Salvador en Vejer de la Frontera, del siglo XVI o quizá de antes, que me hacía pensar en aventuras de antaño en ultramar, y en las primeras construcciones en América, por su estilo exterior. La luz una vez más, se colaba alegre en el interior por las ventanas, algunas multicolores, y la gran puerta abierta completamente.

 

Fotografía de boda. Iglesia del Divino Salvador

Iglesia del Divino Salvador, Vejer de la Frontera, siglo XVI aproximadamente.

Normalmente las iglesias en las que he realizado fotografía de boda u otro tipo, son lugares muy mal iluminados y oscuros, en los que se mezclan luces artificiales tenues de diferentes colores, que obligan a cualquier profesional a tomar fotografías con diafragmas muy abiertos, aumentar el tiempo de exposición a la luz o adaptar la sensibilidad de las cámaras para que capten más detalles, pero al mismo tiempo llenando de ruido aleatorio las imágenes y obteniendo aberraciones cromáticas importantes. La iglesia de Vejer sin embargo, tenía mucha más luz de lo habitual, pudiendo hacerse perfectamente fotografías sin flash y sin excesivo ruido por ausencia de luz, de todas formas me apoyé mucho sobre el trípode y pude moverme con libertad intentando captar todos los momentos e instantes importantes de la boda, miradas, expectación, sonrisas,  música, manos entrelazadas queriéndose… Sí, quiero.

 

A los novios, emocionados y en una auténtica nube de felicidad, les llovían pétalos y fuertes abrazos desde la algarabía a la salida de la iglesia. Entre familia y amigos se dirigieron hacia un precioso coche clásico tirado por caballos blancos. ¡Nunca había visto uno en ninguna boda!

 

Volvimos de nuevo al cortijo, acompañados de todos los invitados, donde nos recibió uno de los muchos detalles sorprendentes que los compañeros de Oheme Bodas habían situado sabiamente, ¡un auténtico árbol de cervezas bien frías! Después, aperitivos y cocktail, trío de cuerdas para la música en forma de conjunto de jazz muy animado, verdes cuidados, divertidos invitados y un enorme sol anaranjado que pronto daría paso a la noche.

Fotografía de boda. Barra libre.

Barra libre en el enorme árbol.

Fotografía de boda. Música en directo.

Trío de cuerdas estilo jazz antes del banquete para amenizar los aperitivos y la merienda.

 

Fotografía de boda, sombreros y sonrisas.

La animación era altísima y decenas de invitados me pedían fotografías constantemente durante el aperitivo. ¡Qué reto! Me lo estaba pasando en grande, disfrutando de la sencilla complejidad de la fotografía, complejidad de estar atento a detalles y sensaciones que como fotógrafo y creativo, percibes desde tu propia intimidad, desde el silencio de tu pensamiento, y al mismo tiempo, tratar de atender a todo el mundo por igual conectando estética y conceptualmente esos dos mundos tan antagonistas a veces en la fotografía de boda, lo técnico y productivo contra lo artístico y dilatado, siempre bajo una luz, allí, que se estiraba sorprendentemente hasta bien entradas las 10 de la noche.

Rojo Verde y Azul. Fotografía de boda en Vejer de la Frontera.

Recuerdos de una boda de verano, los novios y los invitados encantandos. Fotografía de boda cerca de Vejer de la Frontera.

 

Tras los aperitivos, llegó la cena banquete, las palabras emocionadas de los invitados, las respuestas de los novios, las imágenes proyectadas de los que no estaban, los corazones dando brincos y un sonado recital por parte de los novios que fueron aplaudidos en una ola de “¡que vivan los novios!”, ilustrada de servilletas agitadas a los cuatro vientos, sincronizadas todas a la vez en manos de todos los invitados. ¡Me juraron que no estaba ensayado!

Rojo Verde y Azul. Fotografía de boda en Vejer de la Frontera.

Muchísima alegría al final de la cena.

 

Con el rabillo del ojo, percibí a mis espaldas un etéreo camino de luz creado con velas y sobres de papel, un sendero en la oscuridad de la noche que llamaba a todos hacia la fiesta, hacia el baile y la barra libre hasta que cayera el último de los presentes.

 

Mientras todo el mundo bailaba alegre y disfrutaba, aproveché para alejarme y tomar perspectiva situando la música delante de mí y el silencio del campo y la noche a mis espaldas. Conté los pasos de una esquina a la otra de la piscina, situé el trípode en el medio, monté mi cámara, puse mi ojo en el visor y esperé a tener esa sensación única que surge cuando sientes que todo está en su lugar dentro de la foto. Inspiré profundamente y apreté el disparador de la cámara. Era la 1 y 27 minutos de la madrugada del 12 de Julio de 2015.

Fotografía de boda en Vejer de la Frontera.

La música y la fotografía, las luces y el silencio de la noche disfrutando.

 

Quiero dar las gracias a Irene Taviel por su amabilidad y sus alabanzas, una estilista extraordinaria que espero volver a encontrarme, y también quiero dar las gracias a Oheme Bodas por su ayuda inestimable, auténticos Wedding Planner capaces de sorprender y convertir una boda en una aventura muy divertida.

 

Gracias por leer este artículo, si queréis ver una selección de entre las cientos de fotografías que capté, podéis pinchar aquí. Estoy seguro de que os gustarán, ¡adelante!

Álvaro Bueno
Álvaro Bueno
Profesional creativo de la fotografía y la narración gráfica, actualmente vivo y trabajo en Madrid como creativo y diseñador en marketing digital, también como fotógrafo y narrador en todas partes. He vivido en diversos lugares tanto en España como en el extranjero, siempre buscando la aventura, intentando aprender y persiguiendo un futuro mejor.

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